El vivo termina. El programa, no.
Más de 100 episodios. Seis programas. Una pregunta: cuánto crece un video después de que termina el vivo.
Qué estamos midiendo
Custoo monitorea el streaming argentino en tiempo real. Cada minuto capturamos los espectadores concurrentes de cada canal en YouTube, Twitch y Kick a través de las APIs de las tres plataformas. Una vez por hora consultamos la API de YouTube para registrar las vistas acumuladas de cada video on-demand.
Para este análisis cruzamos las dos fuentes. Tomamos el video del vivo de cada programa —el mismo que después queda publicado como VOD— y medimos cuántas vistas suma a las 12, 24, 36 y 48 horas posteriores al cierre de la transmisión. La pregunta es simple: cuando el vivo termina, ¿qué pasa con ese video?
El universo son seis programas insignia del streaming argentino, todos del mismo período (1 al 28 de abril de 2026): Nadie dice nada (Luzu), Soñé que volaba (Olga), Industria nacional (Gelatina), Hay algo ahí (Blender), Paren la mano (Vorterix) y Cef (Azz). En total, más de 100 episodios analizados.
Quedaron afuera dos programas relevantes del ecosistema. Rumis (LaCasa) tiene una particularidad: el video del vivo se publica con varias horas de demora respecto al fin de la emisión. Eso impide comparar la curva de crecimiento con la de programas cuyo VOD queda público al instante. Ángel responde (Bondi) tampoco entra: Bondi emite un único video diario que cubre toda su programación, sin separar por programa, lo que hace que las vistas post-live no sean atribuibles a un programa específico.
El multiplicador
A las 48 horas de terminado el vivo, los seis programas analizados acumularon en promedio 5,55 veces el peak de espectadores que tuvieron en simultáneo durante la transmisión. El live, medido en concurrencia, representa apenas una fracción del impacto total que el contenido genera en los dos días siguientes.
La curva de crecimiento es bastante consistente. A las 12 horas, el VOD ya alcanzó en promedio 4,33 veces el peak. A las 48, 5,55. La mayor parte del crecimiento ocurre en las primeras 12 horas. Después la curva se aplana y sigue sumando, pero más lento.
Lo notable es que ningún programa multiplica menos de cuatro veces su peak en vivo. Eso significa que para cualquier programa de streaming argentino, el live es entre el 13% y el 24% del consumo total a 48 horas. El resto se produce después.
Cuanto más grande el peak, menor el multiplicador
Hay un patrón que aparece en los números y que rompe la intuición. Los programas con más audiencia en vivo son los que menos multiplican después.
Nadie dice nada (Luzu) tiene un peak promedio de 233.500 espectadores en simultáneo y multiplica 4,49x. Soñé que volaba (Olga) tiene 39.700 y multiplica 4,23x. En el otro extremo, Cef (Azz) e Industria nacional (Gelatina) tienen los peaks más bajos del análisis —19.100 y 16.900— y los multiplicadores más altos: 5,77x y 5,67x. Casi un punto y medio por encima del líder en concurrencia.
Una explicación posible: los programas con audiencias masivas en vivo ya capturaron a su público natural en la transmisión. El VOD trabaja sobre un público marginal. Los programas más chicos tienen más margen para captar gente que nunca iba a estar mirando a esa hora.
Una aclaración: NDN crece muchísimo en términos absolutos. Cada episodio supera el millón de vistas a las 48 horas. Pero como porcentaje de su peak, el efecto on-demand es proporcionalmente menor.
Paren la mano: el caso extremo
Hasta acá hubo una regla: peak grande, multiplicador chico. Paren la mano la rompe.
El programa de Vorterix tiene un peak promedio de 28.700 espectadores en simultáneo, un valor medio dentro del análisis. Pero su multiplicador a las 48 horas es 7,87x, el más alto del ecosistema.
El dato más fuerte está en términos absolutos. Cada episodio de Paren la mano acumula en promedio 226.000 vistas a las 48 horas. Soñé que volaba, con un peak 40% más alto, llega a 168.000 en el mismo plazo. Paren la mano genera más vistas post-live que el segundo programa con más audiencia en vivo del ecosistema, partiendo de un peak más chico.
Hay algo más raro todavía. Mientras todos los programas concentran el grueso de sus vistas en las primeras 12 horas, Paren la mano sigue creciendo después: es el único que mantiene pendiente positiva clara hasta el final de la ventana medida.
Los datos no explican por qué. La hipótesis del horario tarde-noche no se sostiene: Hay algo ahí emite en la misma franja y crece menos de la mitad. Lo que sí dicen los datos es que para Paren la mano, el VOD es el 88% del impacto total. El live es apenas el principio.
Lo que queda
El peak en vivo es, en promedio, el 18% del consumo total que un programa de streaming argentino genera en las 48 horas siguientes. El otro 82% —cuatro de cada cinco vistas— pasa después.
El live importa: es el momento donde el programa convoca a su comunidad, donde se construye el vínculo, donde se monetiza la simultaneidad. Pero la huella completa se mide en una ventana más larga.






Que la cuenten como quieran dijo el filosofo contemporaneo Emanero.
Plm prime ayer hoy y mañana.